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  3 de Noviembre de 2011

Los Íberos: las Gibson de Lozano

Enrique Lozano y su Gibson Melody Maker, circa 1965Hace casi tres semanas, se celebró el homenaje a Los Íberos, del que en su día dimos muy cumplida cuenta. El evento fue todo un exitazo, como cabía esperar. Enrique Lozano y sus compañeros recibieron el aplauso unánime de todos los asistentes, ya fuesen músicos, crítica o público. En el caso concreto de Lozano, no fue eso lo único que recibió: una tienda de guitarras de Málaga le regaló una réplica de la Gibson Melody Maker que Enrique adquirió a finales de los años cincuenta.

Esta guitarra es histórica por muchos motivos. Primero, porque seguramente fue una de las primerísimas guitarras estadounidenses que entró en España y, por supuesto, en Andalucía (en Madrid, Los Pekenikes no tuvieron su primera Fender hasta 1962; en Barcelona, Los Mustang y Los Sirex no se hicieron con las suyas hasta 1963). Y segundo, porque la guitarra de Lozano no era una Fender, sino una Gibson, mucho más rara de ver en nuestro país. Para que os hagáis una idea, Francesc Miralles (de Los Salvajes) no compró su Gibson SG Standard hasta la primavera de 1964, y tuvo que pedirla en una tienda, que la importó de Inglaterra.

Julio, colaborador de Pop Thing y guitarra del grupo marbellí Los Elementos, nos cuenta con detalle todo lo relacionado con la Gibson Melody Maker de Enrique Lozano y, de paso, nos habla también de otras guitarras y amplis del malagueño:

"A finales de los años cincuenta, Enrique Lozano ya trabajaba detrás de la barra de El Mañana, una sala de fiestas de Torremolinos inaugurada en 1954. Tenía dos barras, un amplio espacio para el público, y un bonito escenario, por el que pasaban las mejores atracciones artísticas de la época. Los propietarios del local eran estadounidenses. Y se preocuparon de instalar un magnífico equipo de alta fidelidad para la época, con la correspondiente colección de discos de importación. Un paraíso para cualquier aficionado. Entonces, no era fácil tener acceso a algo así".

"Enrique tenía ya claro su interés por las seis cuerdas. Aunque era dueño de una guitarra española desde hacía tiempo, quería conseguir los sonidos que escuchaba en aquellos discos. Todos los guitarristas extranjeros que pasaban por el local le decían lo mismo: las mejores guitarras eléctricas eran las Gibson. Y así, como uno de los propietarios de El Mañana realizaba frecuentes viajes a los Estados Unidos, Enrique le pidió que por favor le consiguiera una Gibson... pero que no fuera de las más caras, claro. Ya sólo con el cambio dólar-peseta de la época, debía ser una buena cantidad de dinero. Prometió pagarla a plazos poco a poco, lo cual cumplió religiosamente. Enrique nunca olvidará el día que se la trajeron: sobre todo, el olor del estuche al abrirlo. Debió ser a finales de los cincuenta. Todo un precursor".

"La Melody Maker de Enrique Lozano era el modelo inicial de dos pastillas (la MM-D), la primera variante con un único 'cutaway', que Gibson fabricó desde 1959. Un instrumento pensado como guitarra de iniciación, pero que tenía cuerpo sólido de caoba (similar al de las Les Paul Junior, pero algo menos grueso) y diapasón de palorrosa. Además, en este modelo concreto de dos pastillas, contaba con controles de tono y volumen, y un 'switch' selector. ¿Y el amplificador? Poco tiempo después, consiguió uno de segunda mano, a través de una de las orquestas italianas que visitaban El Mañana. Era un Binson de 20 vatios. Pequeño y compacto, le vino muy bien para poder tocar y desplazarse durante aquellos primeros años. Lozano fue, además, la primera persona de Málaga en sacarse el entonces cotizado carné de músico profesional, en la especialidad de guitarra eléctrica. Ahí es nada".

"La Gibson Melody Maker le acompañó hasta Londres. Pero pronto se dio cuenta de que necesitaban otro sonido, y sobre todo, más potencia. Allí vio una preciosa Gibson 330 en color natural, una guitarra de cuerpo hueco (y dos agujeros en forma de efe), con pastillas P90 'dog-ear'. Era el modelo hermano de la Epiphone Casino, que poco después se convertiría en una favorita de Los Beatles. Enrique se enamoró de ella. Para pagarla, no tuvo más remedio que dejar allí, a cambio, su primera Gibson Melody Maker. El resto del precio lo pagó a plazos, como era tan habitual entonces. Completó el equipo con un señor amplificador Vox AC30. Con esta combinación, el músico confiesa que obtuvo el mejor sonido que recuerda".

"Esta primera Gibson 330 aparece en el clip de 'Hiding Behind My Smile' para la película de Iván Zulueta '1, 2, 3... al escondite inglés'. La guitarra se perdió en un robo del que fueron víctimas Los Íberos en Madrid, a finales de 1968. Fue tras una actuación en el Club JJ. El encargado de la furgoneta del grupo se despistó un momento y cuando se dio cuenta, el equipo había desaparecido. Como le gustaba tanto su 330, Lozano enseguida encargó que le trajeran otra. Llegó en acabado 'sunburst' y, según Enrique, la sustituta nunca sonó igual de bien que la primera".

"Durante el reciente concierto-homenaje de tributo a Los Íberos, que tuvo lugar el 9 de octubre de 2011 en el Teatro Cervantes de Málaga, Organigrama Guitars tuvo el detalle de regalarle por sorpresa a Enrique Lozano una réplica de su primera Gibson Melody Maker original de 1959, especialmente preparada para él por el lutier Enrique García. ¡Un bonito recuerdo de aquella primera guitarra eléctrica!".

Extra Bonus Info: en la fotografía que acompaña a este artículo, se puede ver a Enrique y a su célebre Melody Maker en un estudio de Londres, en 1965. Ese año, los primeros Íberos realizaron unas sesiones de grabación. ¡Un asunto interesante!

Escrito por Equipo de Pop Thing el 3 de Noviembre de 2011 · 07:43 AM

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