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  10 de Mayo de 2005

Los 'Cahiers Du Cinéma'

Si no hubiese sido por Cahiers Du Cinema, la Nueva Ola francesa no hubiese existido. La hoy legendaria revista sirvió de aglutinante de la Nouvelle Vague, de medio de expresión y de guía fiable. Desde su primer número en 1951 y hasta 1965 (fecha oficial de la desaparición de la Nouvelle Vague), la aparición mensual de Cahiers Du Cinema era seguida con fervor por miles de cinéfilos franceses. Se dice que durante años, la revista perdió dinero o se mantuvo justamente a flote gracias a ciertos anunciantes fieles. Curiosamente, cuando la publicación salió de los números rojos e incluso lanzó una edición en inglés (diciembre de 1965), el equipo editorial original ya se había marchado y la Nueva Ola en sí no existía ya.

cahiers1.jpg Jean Douchet (French New Wave, Distributed Art Publishers Inc, 1998) nos cuenta acerca de la evolución que dio lugar al nacimiento de Cahiers Du Cinema. Según parece, la revista se lanzó por pura necesidad: el movimiento intelectual que sustentó la Nouvelle Vague existía ya, y se reunía en cine – forums, pero carecía de un medio a través del cual expresarse. Otras revistas, antecesoras de Cahiers, (La Revue de Cinema y L’ Ecran Français) habían cerrado sus puertas. Durante unos meses, entre 1949 y 1950, la Gazette Du Cinema de Eric Rohmer (apenas una fotocopias mal impresas en papel de poca calidad) ocupó el lugar, pero, pese a la calidad de sus artículos (hasta Sartre escribió para el fanzine parisino), dejó de editarse después de cinco números. En estas circunstancias, el propio André Bazin (el mentor de los nuevos cinéfilos que se agrupaban en torno a todas las revistas citadas) y Jacques Doniol – Valcroze decidieron volver a poner en los kioskos La Revue Du Cinema. Como la editorial Gallimard no quiso cederles los derechos sobre el nombre, Bazin y Doniol – Valcroze bautizaron a la nueva revista Cahiers Du Cinema. Corría el año 1951: la guía de la ‘Nouvelle Vague’ ya había nacido.

Para 1953, con la incorporación de Truffaut, Cahiers reunía en sus filas a los que serían los directores más relevantes del nuevo cine francés: Godard, Rohmer, Rivette, Chabrol y otros. La revista, de corte muy intelectual, analizaba críticamente el cine de posguerra y proponía una nueva manera de concebir el arte cinematográfico: las películas debían contar la realidad, lo demás era accesorio. Cahiers comenzó criticando bienintencionadamente, pero con la llegada de los más jóvenes críticos (a los que al principio se dejaba muy poco espacio para sus escritos) se radicalizó hasta la ruptura: el mundo establecido del viejo cine francés veía a Cahiers Du Cinema como la voz de los revolucionarios del cine. Y no estaban equivocados. Cuando Truffaut publicó su artículo ‘Una cierta tendencia del cine francés’, en el número de enero de 1954, Bazin temió seriamente que Cahiers perdería lectores y status, tal era la virulencia del ataque que Truffaut dirigía contra el cine francés, del que pensaba que era de cierta calidad formal, pero sin valor como arte. Pero no fue así: la revuelta tuvo su acogida, y otras publicaciones acabarían uniéndose a ella: el semanario Arts (Truffaut y sus amigos escribieron su página de cine de 1955 a 1963), Le Observateur y Le Parisien Liberé (donde escribían a menudo Bazin y Doniol – Valcroze).

cahiers2.jpg Desde 1955, Cahiers Du Cinema quedó en manos de quienes habían empezado redactando pequeños artículos. Siempre guiados por Bazin (hasta su muerte, en 1959) y bajo la mirada de Rohmer, Truffaut, Godard y los demás escribieron largas críticas de sus películas favoritas, entrevistaron a sus idolatrados directores norteamericanos (que, no acostumbrados a ser tratados con tanto respeto, se sentían encantados), e incluso comentaron las películas que se estrenaban cada mes en los cines parisinos. El tono literario de Cahiers se hizo más ligero y ameno, aunque nunca dejó de ser una revista apropiada para una lectura distraída (su gran rival, Positif, era aún más intelectual que Cahiers, que consiguió un aire más juvenil con el tiempo).

En 1958, casi todos los jóvenes escritores de Cahiers habían filmado sus primeros cortos y preparaban ya su puesta de largo en los largometrajes. En 1959, gran parte del equipo clásico de Cahiers tuvo que dejar sus labores literarias para dedicarse a dirigir películas, que era el objetivo final que todos tenían. Aunque la marcha de Truffaut, Godard, Rivette y Chabrol no fue brusca, sí es verdad que 1960 marcó otra etapa en la historia de la revista. Otro equipo de críticos y redactores tomó las riendas y expuso sus propias opiniones, muchas veces enfrentadas con las de los impulsores de la Nueva Ola. El enfrentamiento interno en Cahiers Du Cinema (paradójicamente dirigido por Jacques Rivette, que había vuelto a trabajar para la revista) se extendió al concepto de ‘nouvelle vague’ tal y como había sido concebida durante la segunda mitad de los 50. En 1964, la unidad dejó de existir: ya no había una Nueva Ola, sino las consecuencias de aquella: tantas maneras de hacer cine como nuevos directores, aunque en nuestra opinión, siempre hubo un hilo conductor que no se rompió nunca. Sea como fuese, la época dorada de ‘Cahiers Du Cinema’ terminó en 1965 / 1966. Hoy se sigue editando, pero ahora sólo es otra revista sobre cine. El Cahiers de los 50 era en sí misma el cine, el nuevo cine, lo que el cine iba a ser. Cahiers marcó el camino.

Escrito por Equipo de Pop Thing el 10 de Mayo de 2005 · 10:18 AM

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