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  15 de Mayo de 2013

Jimmie Nicol, el otro quinto beatle

Los Beatles con Jimmie Nicol, 1964Como Brian Epstein y George Martin. El otro quinto beatle fue Jimmie Nicol. Sólo durante algo menos de quince días, es cierto, pero, mientras duró, Nicol formó parte de Los Beatles, aunque fuese en su papel de batería interino. Desde el 3 al 15 de junio de 1964, Jimmie (sí, sí, así es como se escribe su nombre) ocupó el puesto de Ringo y se fue de gira mundial con el grupo más famoso del planeta. La experiencia, según las propias declaraciones de Jimmie, le cambió la vida. Pero a peor. Se la destrozó. Nicol nunca se repuso.

¿Sorprendente? Puede que no lo sea tanto, si se examinan las circunstancias. Antes de unirse a Los Beatles en 1964, Jimmie Nicol tenía una ordenada vida personal y profesional. Su futuro era muy prometedor. Había nacido en Battersea, al sur de Londres, en 1939. Estudió toda la educación obligatoria y pasó sin problemas los exámenes finales, pero no quiso proseguir con su formación y, en 1956, encontró trabajo reparando baterías en Boosey & Hawkes. Jimmie tocaba desde 1953, año en el que sus padres le compraron una batería usada en una casa de empeños. Era muy bueno, así que no le costó introducirse en el mundillo del primer rock and roll británico, gracias a su trabajo y a su presencia constante en el 2I's, el célebre local de Old Compton Street. En diciembre de 1957, Nicol es elegido para entrar en The Cabin Boys, el grupo que acompañaba a Colin Hicks, el hermano de Tommy Steele. El joven batería, recién casado, se pasó todo el año 1958 de gira con Hicks. En 1959, se incorporó a la banda de Vince Eager, otro pionero del rock and roll inglés. A partir de 1960, con una muy sólida reputación profesional, Jimmie tocó en las orquestas de Oscar Rabin y Cyril Stapleton y aprendió solfeo. A finales del 63, Nicol logró entrar en el cerrado círculo de los músicos de sesión que se empleaban en los estudios de grabación de Londres. El músico tenía por delante una brillante carrera.

Pero llegó la oferta de Los Beatles. Ringo enfermó, Epstein propuso a Jimmie Nicol ser su sustituto temporal (fue la tercera opción de Brian), el batería aceptó y durante unos días de junio de 1964, se convirtió en uno más de Los Beatles, con iguales privilegios e igual tratamiento. Tocó con ellos en Dinamarca, Holanda, Hong Kong y Australia. Cobró 500 libras (su sueldo de un año) por trece días de trabajo y recibió también un reloj de oro con una dedicatoria grabada. Cuando Jimmie volvió a Londres, empezaron sus problemas. Dicen que regresó muy cambiado, distinto.

Si Nicol se hubiera reincorporado a sus trabajos anteriores, es bastante posible que se hubiese labrado un buen porvenir y que hoy se le reconociese como un músico de prestigio. Justo antes de marcharse con Los Beatles, Jimmie era el batería de Georgie Fame & The Blue Flames. El puesto le estaba esperando a su vuelta, pero Nicol no lo quiso, como tampoco quiso seguir en el exclusivo club de los músicos de estudio. El problema de Jimmie es que creyó que su aventura con los Fab Four le había convertido en una estrella y que tenía el éxito asegurado. Se gastó el dinero que tenía (y el que pidió prestado) en proyectos discográficos, en montar un grupo o en comprarse un Jaguar E. Se divorció de su mujer. Trató de mantenerse en el candelero, pero en seis meses comprobó que cada vez le pagaban menos por sus actuaciones. A mediados de 1965, tuvo que solicitar en los tribunales de Londres ser declarado en bancarrota. Debía más de 4000 libras y ya no tenía ingresos...

¿Que pasó después de 1965? Jimmie Nicol tenía toda una vida por delante y surgieron otras oportunidades, pero no tuvo suerte o no supo aprovecharla. En 1975, después de haber vivido unos años en Méjico, regresó a Londres, dejó la música y puso en marcha una pequeña empresa de construcción, que tuvo que cerrar a finales de los años 90. A partir de ahí, aquejado de problemas de salud y con escasos recursos económicos, Nicol se fue retirando del mundo. Así sigue hoy.

Da para un buen libro, ¿verdad? En realidad, ya se ha escrito y lo ha hecho Jim Berkenstadt, un autor de Madison, Wisconsin. Jim ha redactado The Beatle Who Vanished, un volumen de 218 páginas, y se lo ha autoeditado. Tiene una buena distribución y se puede comprar en las librerías online más conocidas (una de ellas, lo imprime y vende bajo demanda). La investigación que ha realizado Berkenstadt es de primer orden, tan sólida y tan minuciosa que no se queda nada fuera. Nos sorprende que un trabajo así no haya sido del interés de alguna pequeña o mediana editorial, pero así son las cosas. Jim desarrolla cronológicamente la vida completa de Jimmie Nicol, desde 1939 hasta julio de 2011, con un estilo muy fresco y ameno que invita a seguir leyendo. No faltan las buenas fotografías. Es de lo mejor que hemos comprado últimamente. Gustará a cualquier aficionado a Los Beatles (porque trata un tema muy concreto y contiene información que no hemos visto en otras obras) y también a los interesados en la Cultura Pop de los sesenta. ¡Muy recomendable!

Extra Bonus Info: siendo The Beatle Who Vanished una biografía tan detallada, ¿ha contado Jim Berkenstadt con la ayuda del propio Nicol? No, no ha podido ser. Jimmie lleva ahora una vida apartada, casi reclusiva. No parece estar interesado en su pasado como músico, ni tampoco desea ser localizado. Pese a todo, ¿logró Jim encontrarlo? ¡El libro tiene su dosis de intriga y no queremos desvelarte el final!

Escrito por Equipo de Pop Thing el 15 de Mayo de 2013 · 07:02 AM

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